20
abr
2016
Por ahí entraba el ballet ruso...

Salir desde la pole position tiene indudables ventajas, al menos muchas más que inconvenientes. Saliendo desde esa posición y ya que no tiene que adelantar a nadie, cualquier piloto que se precie lo único que ha de procurar es que no le adelanten, llegar sano y salvo a la primera curva, negociar ésta y salir líder de ella para mantener este liderato durante el mayor número de vueltas posibles y a poder ser, terminar el Gran Premio en dicha posición logrando, por tanto, la victoria. Tan "sencillo" como complicado a la vez.

Sebastian Vettel disfrutó de esta ventaja durante los años en que pilotó para Red Bull pues salía casi a pole por GP disputado. No entraré en el más que manido debate de si esta ventaja fue sólo fruto de un coche superior al resto, del buen hacer del alemán al volante o de una combinación de ambas cosas. Cierto es que a lo bueno cualquier persona se mal acostumbra rápido. Cuando lo bueno se acaba tal y como le sucedió a Red Bull en 2014 con el despertar de Mercedes, ese mundo de color rosa empieza a tornarse gris.

Interlagos en 2013 con el RB9 fue su última pole con un Red Bull. Durante toda la temporada siguiente, la de 2014, no logró ninguna. Su compañero, Daniel Ricciardo, tampoco, pero sí logró tres victorias que le permitieron terminar por delante de él en la clasificación final del Campeonato. No llegó otra hasta Singapur en 2015, ya como piloto de Ferrari. Desde esta última no ha conseguido hasta la fecha ninguna más.

Parece que el tiempo transcurrido desde que Seb logró su ultima pole y ese último "añito en el infierno" pasado en Red Bull no han conseguido que el piloto alemán de Ferrari termine de acostumbrarse a salir más atrás de la primera línea de la parrilla, a verse en medio del pelotón durante la salida y a pelear por salir indemne de la primera curva. Algo que no tenía que hacer de forma habitual cuando era piloto de la bebida energética.

Por otro lado en Ferrari empiezan a salir a flote las "urgencias históricas". Pese a una evidente mejora de rendimiento respecto a 2015, año en el que tan sólo consiguieron robar una pole y tres victorias a Mercedes, siguen con el mismo discurso de siempre, quieren y no pueden al menos de momento, no solo dar caza a Mercedes sino además batirlos. No da la sensación de que así sea, pero quizá esta presión empieza a notarse en los de Maranello.

El último ejemplo es el enfado de Vettel con Kvyat en el podio de Shanghái, allí el de Ferrari culpó al piloto ruso de su toque con Raikkonen. Kvyat ante esta acusación se limitó a responder "This is Racing", que traducido seríaa: "Bueno, así son las carreras". Lo cierto es que poco más cabe añadir. Vettel por su parte siguió con el rapapolvo y argumentó que de haber seguido por su sitio se hubiesen tocado y quedado fuera de carrera. Kvyat de nuevo simplemente le contesto "Don't keep going", que traducido sería algo así como "Pues no sigas".

Tres monoplazas llegaron a la curva. Kimi se salió de la trazada al bloquear por una pasada de frenada. Vettel le dejó la puerta abierta a Kvyat. Ambos pilotos de Ferrari vuelven a la derecha, por donde habían venido mientras que Kvyat por el interior acelera, para buscar el hueco y se abre hacia la izquierda. El de Red Bull vio su oportunidad y la aprovechó. ¿Qué hay de malo en ello?

De haber seguido los tres pilotos implicados por su sitio no hubiese existido el toque, pero el caso es que ninguno lo hizo. ¿Es culpable Kvyat por no haber levantado el pie? ¿Lo es Raikkonen por no respetar los espacios? ¿Debió Vettel seguir con su trazada original? Al alemán le quedaban pocas opciones, seguir en paralelo con Kvyat o frenar. Optó por esto último y mientras el de Red Bull se abría y aceleraba, a su vez Kimi se cerraba. El finlandés tenia sitio para meterse, el que no tenia espacio a su derecha era Kvyat. Los pilotos de Fórmula 1 tienen numerosas habilidades pero entre ellas, al menos hasta la fecha, no se incluye la de volatilizarse en el acto para aparecer en otro lugar.

Al final todo es asunto de "repartirse" el hueco disponible. Kimi de haber seguido la estela de Nico Rosberg hubiese tenido sitio de sobra. Vettel no tiene razón al quejarse y mucho menos al culpar a Kvyat de su toque con Raikkonen. "No es aceptable que los dos Ferrari se toquen", no son palabras de Sebastian Vettel, sino de su jefe Sergio Marchionne.

El incidente, aunque no premeditado, fue entre Kimi y Vettel, no entre Vettel y Kvyat. Si Vettel no pensaba así, ¿para qué pidió perdón a Kimi cuando decía que el que provocó todo fue Kvyat? Está claro que Vettel no buscaba echar a su compañero de equipo de la pista. Fue un lance de carrera, tan simple e idéntico a muchos otros que hemos visto a lo largo de los años. No fue tan dramático como se quiere mostrar. El "papelfumismo" instaurado en los últimos tiempos tanto en afición, en los medios que cubren la F1 y en la Fórmula 1 misma,  provoca a veces, quizá demasiado habitualmente, que lo que toda la vida ha sido un lance de carrera se transforme en una tragedia griega.

Vettel se disculpó y lo hizo "por triplicado". Se disculpó por radio, en persona con Raikkonen al finalizar la carrera y en la rueda de prensa del podio. En todas estas veces echó la culpa a Kvyat como si quisiese negar su responsabilidad al igual que un niño cuando no realiza sus tareas: "Profesor, es que el perro se me ha comido los deberes...".

Ser tetracampeón te da cierto "status" e incluso algún privilegio, pero no puedes pedir a un piloto como Kvyat, joven y que con seguridad se juega su asiento que levante el pie cuando se ve ante una oportunidad así. Cualquier piloto de Fórmula 1 cree que es mejor que los demás, e incluso más rápido que nadie en la pista. Kvyat no fue para nada descortés. Simple y llanamente respondió a Vettel al igual que hicieron algunos en otras épocas, como Michael Schumacher a Ayrton Senna en alguna ocasión.

Sebastian Vettel durante el GP de Brasil de 2011 afirmó sentirse como Senna durante el mismo gran premio celebrado en 1991 al estar pilotando supuestamente un Red Bull con la caja de cambios tocada. En referencia a lo sucedido con Kvyat, quizá debería hacer un poco suyo aquel pequeño discurso en el cual Senna, al ser entrevistado durante el GP de Australia de 1990 decía aquello de:

"Al ser un piloto de carreras estás en riesgo todo el tiempo. Ser un piloto de carreras significa que compites contra otras personas. Si no peleas por un hueco que existe, ya no eres un piloto de carreras, porque estamos compitiendo, competimos para ganar. La principal motivación para nosotros es competir por la victoria, no por terminar tercero, cuarto, quinto o sexto. Corro para ganar, siempre y cuando siento que es posible. ¿A veces uno se equivoca?, claro, es imposible hacer las cosas bien todo el tiempo, pero yo corro para ganar y siento que hago las cosas bien".

Kvyat tan solo se limitó a competir por un hueco, competir para ganar a un rival.

Al menos comparado con recientes años, el rendimiento del Ferrari pese no terminar de ponerse a la par que Mercedes es excelente. Vettel ya tiene cuatro títulos en su haber,  y no debería por qué tener prisa por conseguir un quinto a lomos de un Ferrari. Aun así, cuando fichó por La Scuderia muchos nos preguntamos si tendría la suficiente paciencia como para seguir en el equipo si este triunfo tardaba en llegar. La lógica indica que sí, pero el tiempo nos lo dirá, sino que le pregunte a Fernando Alonso.

Saludos.

Javi C.

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