Robert Kubica, el piloto que cae bien a todos

A pesar de haber transcurrido seis temporadas completas de Fórmula 1 en las que el piloto polaco ha estado ausente, el gran público sigue mostrando un gran cariño por el ganador del Gran Premio de Canada de 2008.
Por Sergio Martínez
©Sutton

Mucho tiempo ha pasado desde aquél nefasto 6 de Febrero de 2011 en el que un accidente durante la disputa del Rallye Ronde di Andora, en Italia, truncó la carrera deportiva de Robert Kubica. El piloto polaco llegó a la Fórmula 1 de mano de BMW tras vencer las World Series by Renault, pasando a ser considerado de forma automática como uno de los futuros talentos de la Fórmula 1, un campeón del mundo potencial.

Con BMW consiguió su primera y única victoria, en el mismo escenario, el Gran Premio de Canadá, en el que la temporada anterior había sufrido uno de los accidentes más horrorosos de la Fórmula 1 moderna. Quizás ese gran susto unido a su eterna sonrisa y su apariencia de bonachón le ayudó a ganarse la simpatía del aficionado, que por norma acostumbra a seguir a su piloto o equipo, teniendo cierta reticencia con el resto.

Una vez BMW decidiera salir de la Fórmula 1, Renault lo designó para reemplazar a nada menos que Fernando Alonso, quién había marchado hacia Ferrari. Kubica completó una positiva temporada 2010 en el que incluso se llevó varios podios, lo que bien le valió la renovación con la estructura francesa, entonces reconvertida en Lotus Renault GP, si bien ya los rumores en el paddock hablaban de un asiento de mayor rango para el polaco, incluso acompañando a Fernando en Ferrari.


Pero todo se torció en la pretemporada de 2011, cuando su brazo golpeó el guardarail que por desgracia se introdujo en el accidentado coche, quedando maltrecho y con secuelas permanentes. El mundo de la Fórmula 1 jamás ha olvidado a Robert Kubica, con incesantes mensajes de ánimo tanto por parte de pilotos como sobre todo de aficionados.

Aunque la Fórmula 1 prometió esperarle, el brazo de Robert nunca ha vuelto a ser el que era, si bien tras una larga rehabilitación, pudo volver a la competición, eso sí, en vehículos de Rally, donde incluso consiguió disputar una temporada completa en categoría absoluta. Robert no ha cesado de competir allá donde ha podido, evidenciando que su pasión es la velocidad, más allá de que sea lo que mejor hace o una forma de ganarse la vida.

Desde el nefasto accidente, muchos son los vehículos que ha probado Kubica. DTM, GT's, prototipos, incluso en 2017 competirá a tiempo completo en el WEC a bordo de un LMP1, pero siempre queda la espina clavada de la Fórmula 1. Recientemente el piloto polaco ha admitido que tuvo la oportunidad de realizar un test de Fórmula 1 años atrás, pero que no se sentía preparado, al tiempo que dijo que podría pilotar sin problema en gran parte de los circuitos, como había comprobado en el simulador, pero que en algunos sí tendría problemas.

Sin embargo y pese al tiempo transcurrido, el mundo de la Fórmula 1 lo sigue teniendo presente, protagonizando el último episodio otro piloto que también puso fin a su etapa en Fórmula 1 de forma inesperada, Nico Rosberg. El alemán contestó por redes sociales a un comentario de James Allen en el que el periodista especializado en Fórmula 1 afirmaba echar de menos al polaco. Nico añadió que tenía la esperanza de que algún equipo le diera la oportunidad, lo cual sería increíble de ver, además de que seguro que sería rápido de forma inmediata. Un mensaje de cariño que a buen seguro agradece Robert.

 

Y aunque la Fórmula 1 es una meta difícil, más con sus limitaciones, Robert tiene ante si toda una temporada en la que será sencillo comparar su ritmo de carrera con el de sus compañeros, y mostrar al mundo si podría regresar al Gran Circo o seguirá guardado en la mente de los aficionados como aquél gran piloto que era un potencial campeón del mundo pero que no pudo ser.

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