Industria

Trump desafía a General Motors y Ford: "si fabrican en México, pagarán altos impuestos"

El presidente electo de Estados Unidos ha advertido a ambos fabricantes nacionales que si pretenden seguir vendiendo en su país modelos producidos al otro lado de la frontera, éstos se enfrentarán a unos impuestos elevados. Las reacciones no se han hecho esperar.
Por JCL

Donald Trump no se sentará en su despacho de la Casa Blanca hasta el próximo 20 de enero pero el presidente electo de los Estados Unidos ya ejerce como tal en las redes sociales, desde donde ha enviado un auténtico globo sonda a las dos principales compañías automovilísticas de su país: General Motors y Ford. "General Motors está enviando un modelo hecho en México como el Chevrolet Cruze a los concesionarios estadounidenses sin pagar impuestos por ello en la frontera. ¡Fabríquenlo en Estados Unidos o paguen un elevado impuesto!", espetó Trump vía Twitter ayer.

La respuesta no se ha hecho esperar y desde el perfil oficial de la compañía aseguraron que las 190.000 unidades del Cruze vendidas en Estados Unidos el pasado año habían sido producidas en Lordstown (Ohio) pues, en México, sólo se ensambla la variante hatchback de este modelo, destinada fundamentalmente a otros mercados. "En USA sólo se vende un pequeño número de este modelo, el más demandado es el Sedan", aseguraron en General Motors. Lo cierto es que sólo 4.500 Chevrolet Cruze de cinco puertas fueron despachados en Estados Unidos el pasado curso y que la compañía ya había anunciado que movía parte de la producción del Cruze a su planta de Ramos Arizpe, en México, debido a la alta demanda de este modelo.

Por su parte, Ford ha anunciado también la cancelación de una inversión de unos 1.600 millones de dólares en San Luis Potosí –México–, donde estaba prevista la construcción de un nuevo complejo para emplear a 2.800 personas en 2020. A cambio, destinará 700 millones a aumentar la producción de coches eléctricos en Michigan.

Recordemos que éste fue uno de los temas que Trump incluyó en su campaña electoral llegando a calificar la estrategia de Ford como "una vergüenza" y a asegurar que grabaría con un 35% de impuestos a aquellos vehículos producidos en México que quieran venderse en Estados Unidos; dejando en papel mojado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte –NAFTA– que rige en estos momentos. Desde luego en este asunto parece que Trump va en serio.


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