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Prueba BMW i8: Enchúfate al cambio

El primer deportivo híbrido de BMW ya es una realidad. Acudimos hasta Milán (Italia) para poner a prueba su inédita mecánica, que asocia un motor 1.5 TwinTurbo a otro eléctrico para alcanzar la increíble cifra de 362 caballos. Cuesta 129.900 euros pero gasta 2 litros a los 100 km, ¿mercerá la pena?
Por Jose Carlos Luque
BMW i8

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  • BMW i8 -top secret-

El esperado BMW i8 ya está aquí y como veis conserva el diseño futurista del concept de idéntico nombre que la marca mostró en 2011 y que a su vez estaba basado en el Vision EfficientDynamics de 2009. En Munich apostaron pronto y fuerte por este coupé de 2+2 plazas y tecnología híbrida, en una época en la que los deportivos más prestaciones estaban exentos de cualquier exigencia en cuanto a eficiencia y emisiones.

Por supuesto, la mecánica de este deportivo híbrido enchufable ha ido afinándose durante los cinco años que ha abarcado el proyecto, desde un originario motor turbodiésel de tres cilindros asociado a dos eléctricos a este 1.5 TwinTurbo litros inyección directa, distribución variable y un turbocompresor dispara su potencia a los 231 caballos de potencia y su par hasta los 320 Nm. Este es el propulsor que marcha en el eje trasero y envía su potencia a las ruedas posteriores mediante una transmisión automática de 6 marchas, pero en el delantero contamos con un eléctrico de 131 caballos y 250 Nm que mueve las ruedas delanteras de forma autónoma hasta los 120 km/h garantizando un alcance de 37 kilómetros. En conjunto, este grupo motopropulsor garantiza una autonomía de 600 kilómetros, declara un consumo medio de 2,1 litros/100 kilómetros y le permite al i8 acelerar de 0 a 100 km/h en  4,4 segundos y tocar el limitador de velocidad punta a 250 por hora. Sus cifras no son brillantes, son simplemente extraordinarias, pero ¿qué hay de las sensaciones?

El i8 cuenta con una potencia total de 362 caballos y puede circular en modo eléctrico hasta los 120 kilómetros/hora

EN MARCHA

Lo primero que llama la atención de este BMW i8 frente a cualquier otro deportivo convencional es que su caracter es definitivamente, bipolar. No es que disponga de diferentes modos de conducción es que se transforma en un coche completamente distinto en función de nuestras órdenes. El programa 'Driving Experience Control' permite activar un control 'e-Drive' con el que circulamos en modo 100% eléctrico hasta agotar la batería, un conocido 'EcoPro' que aquí no sólo administra el combustible, sino también la energía y los habituales 'Confort' –o normal– y 'Sport', cuyo nombre es más serio de lo que pueda parecer.

Perfectamente acoplados en un habitáculo en el que lo más complicado es entrar y salir –debido a las puertas de tijera–, gozamos de un puesto de conducción bajo, deportivo y tecnológico. Por ejemplo, sus asientos delanteros son unos auténticos bacquets, algo que contribuye a rebajar el centro de gravedad y aumenta la sensación de deportividad, lo mismo que su volante de tres radios o las levas del cambio. Por el contrario, contamos con un cuadro de mandos completamente digital, un freno de mano eléctrico y una segunda pantalla multifunción de gran tamaño que nos recuerda que estamos subidos en un vehículo tan racing, como futurista.

El i8 inicia la marcha demostrando sus cualidades como perfecto eléctrico para el día a día. Demuestra tener potencia de sobra y responde bien al acelerador hasta alcanzar los 120 km/h reales porque así se lo impone su electrónica. Sus baterías, que viajan en el suelo del coche, son de tipo ión litio y pueden recargarse hasta un 80% en sólo dos horas siempre que lo enchufemos al i-box de BMW. En definitiva, los primeros kilómetros nos estaban sirviendo para comprobar que su rendimiento para un uso diario era más que suficiente. En estas circunstancias, con las baterías cargadas lo normal era superar por poco el gasto medio homologado y gastar entre 2 y 3 litros a los 100 km. Un consumo excelente, sí, el único problema era el de siempre: nos aburríamos soberanamente, así que decidimos dar un toque a la palanca 'mágica' del cambio y así introdujimos el modo 'Sport'. Entonces, no es que arrancara el motor 1.5 TwinPower Turbo, es que comenzó una prueba completamente distinta.

El sonido que el propulsor filtra al habitáculo que viaja a nuestra espalda es indescriptible, desde luego; nadie en su sano juicio podría adivinar que se trata de un compacto tres cilindros, así que el trabajo realizado en el escape y también en equipo de sonido ha sido extraordinario. El rugido del i8 no es del todo natural, de acuerdo, pero desde fuera se escucha bien y dentro parece el seis cilindros turbo del nuevo M3, directamente. El tándem que forman ambas mecánicas es excepcional, pues el eléctrico se encarga de camuflar el inevitable 'turbo-lag' de estos motores, lastrados en su parte más baja del ciclo por un sistema de sobrealimentación enorme. Cuando aceleramos al máximo, 250 Nm de par se descargan al instante sobre el tren delantero; es el par del motor eléctrico y, en cuestión de segundos, apreciamos cómo el gasolina se une al esfuerzo propulsándonos a toda velocidad, independientemente de la marcha en la que circulemos.

Esta inmediatez en la respuesta es algo a lo que todavía no estamos acostumbrados y que, sinceramente, engancha.

Para colmo, la transmisión automática, un convertidor de par de seis marchas importado del Mini, nos sorprende con una respuesta igualmente precisa y hasta simula un 'punta-tacón' de forma automática en cada reducción, contribuyendo a ensalzar la atmósfera deportiva e invitándonos a sacarle todo el jugo a este excelente conjunto mecánico. En la capacidad de aceleración, sin duda la cualidad más sobresaliente de este i8, también influye su aerodinámica –0,26 Cx– su y bajo peso, 1.485 kilos, gracias a su chasis de aluminio y el armazón de PRFC –plástico reforzado de fibra de carbono– que conforma el habitáculo. Eso sí, en cuanto pulses el botón 'Confort' todo habrá acabado. De nuevo, el sistema volverá a recalibrar el consumo de gasolina y el de energía para ofrecer la respuesta más eficiente en cada circunstancia y tu i8 se transformará en un perfecto utilitario.

El i8 se ofrece en nuestro mercado desde 129.900 euros, pero actualmente sale por unos 126.900 euros gracias a las ayudas del plan Movele. Sin duda, es un precio difícil de valorar, pues hablamos de un coche absolutamente único y del que sólo en España ya hay una veintena de pedidos en firme. Lo mejor es que escribe un precioso epílogo en la historia del automóvil porque con deportivos de este tipo, los amantes del automóvil podríamos seguir disfrutando de nuestra pasión incluso en el futuro más hostil para los carburantes que podamos imaginar.


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