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Probamos el Audi SQ7: V8, 435 caballos ¡y Diesel!

La última travesura del departamento S de Audi ha tenido como protagonista al gran Q7, y decimos lo de gran por los más de cinco metros de largo de su carrocería. Tiene un motor TDI V8 que logra 435 caballos. Esta locura de coche ya está a la venta desde 110.970 euros.
Por Carlos García-Alcañiz
Audi SQ7

Audi SQ7
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Los responsables del proyecto SQ7 lo han tenido claro desde el principio: “Si quieres lanzar un todocamino deportivo, capaz de tener unas prestaciones de alto nivel, has de recurrir al Diesel”. Y justifican esta decisión porque estamos en un tiempo en el que la ecología y la economía lo inundan todo, como ocurre con los productos light en alimentación. “La competencia tiene modelos similares al nuestro, como BMW y su X5 o Porsche y el Cayenne, pero utilizan motores gasolina y el gasto de carburante es muy elevado, algo que supone un ‘pero’ para nuestros clientes, que tienen que parar a repostar más a menudo”. Este argumento te lo podrás creer o no, pero a nosotros lo que de verdad nos importa y que está fuera de toda duda es que el SQ7 que tenemos entre manos es un automóvil sobrenatural en muchos sentidos.

De hecho monta un propulsor nuevo en la familia TDI en cuyas creación y desarrollo se han invertido cerca de cuatro años. Con una arquitectura de ocho cilindros en V a 90º y cuatro litros de cubicaje, se ha conseguido exprimir 435 caballos. Si estas tres cifras son ya de por sí llamativas, espérate a conocer el par: 91,8 kilográmetros o 900 Newton/metro, como lo prefieras, que están disponibles desde sólo 1.000 vueltas hasta las 3.250, su techo de empuje. Por si todo esto fuera poco, incluye una triple sobrealimentación que es la responsable de que no existan vacíos ya que, por un lado, dos turbos se activan de forma selectiva en función de la demanda de potencia (uno a bajas revoluciones y otro a altas) y, por otro, un compresor eléctrico, una primicia técnica que no necesita de los gases de escape para trabajar, funciona para reducir la respuesta del turbo que trabaja a regímenes bajos, con lo que desaparece el conocido como turbolag.

Para alimentar a este compresor denominado EPC se ha optado por añadir una batería adicional a la de 12 voltios. Con 48 voltios, es de iones de litio y va colocada bajo el piso del maletero y nutre de energía a otros sistemas auxiliares que monta el SQ7, como el antibalanceo eAWS del que te hablaremos más adelante.

De serie incluye faros led, llantas de 20 pulgadas, tapicería en Alcántara, navegación MMI…

Todo un arsenal creado a conciencia para demostrar que este Audi es muy poderoso, algo que nos deja claro desde el momento que lo arrancamos. Con un sonido grave y metálico procedente del escape, el SQ7 está listo para catapultarnos a los 100 por hora en 4,8 segundos, el registro oficial homologado. Desconocemos si hemos alcanzado ese valor o ha sido incluso menos porque ésa es nuestra percepción. El SQ7 acelera tan rápido que se acerca peligrosamente a los valores de un S6, unos 300 kilos más ligero y con 15 caballos a favor de su TFSI de cuatro litros.

No obstante, todo es más dulce de lo que imaginamos ya que creíamos que este Audi iba a ser mucho más bestia de lo que en realidad es. Pero ojo, esto no es un hándicap y los culpables no son otros que la tracción integral quattro y el cambio automático Tiptronic de ocho relaciones, dos instrumentos indispensables para que el SQ7 vaya tan fino como si estuviésemos conduciendo el Q7 3.0 TDI de 218 caballos.

El SQ7 se comercializa en versión cinco plazas; las siete son opcionales

En nuestro caso contamos adicionalmente con la ayuda del pack opcional de ruedas traseras directrices, diferencial deportivo trasero y dispositivo electromecánico de antibalanceo de la carrocería eAWS, un kit que hará las delicias de los conductores más pasionales, pero que es prescindible para aquellos que no busquen el ‘límite’ de este Audi, en parte, por su elevado coste. De hecho, donde explotamos más las virtudes de este paquete extra es en tramos revirados, en los que se aprecia realmente el trabajo de la amortiguación porque desaparece cualquier inclinación de la carrocería, por mínima que sea. La dirección en el eje posterior facilita a su vez la gestión de las curvas al trazarlas con una facilidad pasmosa para tratarse de en un automóvil muy pesado y de dimensiones mastodónticas. El diferencial también tiene su parte de protagonismo, sobre todo, cuando abrimos gas antes de lo debido, reduciendo con ello el patinamiento de los neumáticos ante los excesos.

Después de nuestra aventura confirmamos que el SQ7, a pesar de tener ese puntito deportivo que hemos apreciado en el comportamiento respecto a otras versiones más normales, es un SUV confortable, con una dirección eléctrica que se nos antoja demasiado asistida incluso en el modo Dynamic, y un pedal del freno demasiado esponjoso cuando toca detener las más de dos toneladas de peso, dos detalles que sólo se hacen notorios cuando realizamos una conducción decidida. Ese enfoque ‘de berlina’ también sale a relucir cuando el conductor hace uso de uno o de varios de los 24 asistentes que ayudan, por ejemplo, a iniciar la marcha del vehículo o a detenerlo en los atascos o cuando le informa de que levante el pie del acelerador para aprovechar la inercia.

Incluye el Audi Virtual Cockpit, que varía la instrumentación del cuadro de mandos

Lo que está fuera de toda duda es la calidad que percibimos en el vehículo, altísima en todos los sentidos y que hace que, al respecto, se justifiquen los más de 16 millones de las antiguas pesetas que hay que desembolsar para hacerse con un SQ7. Y es que los ajustes son milimétricos en cualquier parte del habitáculo, incluidas las plazas traseras y el maletero, sin olvidar los materiales de primera elegidos para este mega vehículo, desproporcionado en algunos aspectos pero mucho más racional que el anterior Q7 V12 TDI de 500 caballos, de casi 150.000 euros y bastante más lento (0,7 segundos en el 0 a 100).

A bueno seguro que el Audi SQ7 será uno de los elegidos por muchas de las estrellas del Real Madrid y del Fútbol Club Barcelona en la próxima entrega de automóviles que hará la marca de los cuatro aros…


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